Compendio para hablar de hombres

Hace unos días El Chorro le daba la palabra a un colaborador para que hablara, como si de una ciencia se tratase, de los rótulos que usan los hombres para hablar de nosotras, las mujeres, y de cómo ellos se relacionan con el temido género opuesto. Pobres víctimas al acecho. En días pasados también,  los…

Nuevos Medios ¿Se puede vivir de Internet?

Hace no mucho publiqué en el Chorro un artículo sobre la crisis de formato que están viviendo las grandes productoras de Hollywood (vea Hollywood ¿a punto de cerrar el chuzo?). La libertad que nos ofrecen las nuevas tecnologías los tiene locos. YouTube, Vimeo, los sistemas P2P y las excelentes conexiones que podemos tener hoy en…

Margaret Thatcher: madre putativa del punk

Por: Juan Camilo Herrera  “I hate the army an’ I hate the R.A.F. I don’t wanna go fighting in the tropical heat I hate the civil service rules And I won’t open letter bombs for you”  The Clash – “Career Opportunities”   La nostalgia de lo que no se vivió es atrevida. Con la muerte de…

No se debe juzgar un libro por su tapa, pero ayuda

Va una confesión: No estoy en contra de las ventas de libros digitales pero no soy dueño de un Kindle ni estoy muy interesado en él. Tampoco soy   de los que elogian el olor y la textura de los libros, simplemente creo que no hay buenas ediciones digitales en español y los libros en…

El Paraíso del VHS

«The television screen is the retina of the mind’s eye. Therefore, the television screen is part of the physical structure of the brain. Therefore, whatever appears on the television screen emerges as raw experience for those who watch it. Therefore, television is reality, and reality is less than television» («Videodrome» – David Cronemberg, 1983) Por: Juan Herrera…

¡Carajo! el mundo no está hecho para los bajitos

Déjenme contarles cómo iba a ser este artículo. Hace unas semanas, con cervezas en la mesa, llegó a mí la siguiente anécdota: Una buena amiga nos contaba el esfuerzo que tuvo que hacer para que la luz del baño de su oficina prendiera. Hasta ahí, con tan solo esa frase, nuestras caras eran de estupefacción…