Los jeans de Silvio Rodríguez

Silvio Rodriguez caricatura

Por: Juan Diego Arias

En una competencia de filosofía, un compañero de colegio me dijo que Silvio Rodríguez se había inspirado en unos jeans que perdió para componer la letra de Unicornio. Es verdad que esa idea sonaba rara y casi irracional, pero me gustó pensar que, cuando Silvio decía que había perdido a su unicornio azul, se refería a unos simples jeans.

La competencia de filosofía la realizaba, como lo hace o lo hacía, cada año la Universidad Javeriana. Este era el contexto: éramos niños de casi 17 años, dizque medio izquierdosos, escuchando y hablando de Silvio Rodríguez, en salones con personas muy intelectuales que hacían textos “filosóficos” citando (¡yo lo escuché!) el Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora.

Antes habíamos hablado de Ojalá y de cómo esta canción no estaba dedicada a cualquier amor de Silvio, sino a Fidel Castro, su gran amor. Tenía sentido para nosotros en esa época, aunque no nos diéramos cuenta de que la letra pide que algo le suceda a este amor para que el cantante (la voz poética, como dirían en los círculos literarios a los que yo visito) lo deje de ver. Eso también se entendería: con toda la propaganda política, todos los cubanos deben estar muy aburridos de ver la cara de Fidel.

Pero, así como sonaba bien la teoría de que el amor que profería Silvio en Ojalá era por el presidente cubano, la de los jeans y el unicornio azul seguía sin convencer a muchos. Yo me imaginaba a Silvio caminando por las calles de la Habana, sin pantalones, gritando y preguntando por ellos en cada esquina.

¿Dónde habrá dejado sus jeans? Sólo sabemos que desaparecieron mientras estaban pastando: ¿pero qué significa que eso de que estaban pastando? ¿Silvio se los quitó y los dejó tirados en el pasto? ¿Eso sería pastar? ¿Para qué Silvio se quitó los pantalones en el campo? ¿Alguien pasó y, como Silvio estaba distraído, se llevó los jeans?

Había muchas preguntas sin resolver. En la canción, Silvio afirma que sólo tenía un unicornio. ¿Por qué no se compró dos? Tal vez la Cuba comunista sólo permite que un hombre tenga sólo un pantalón. Pobre Silvio, con la posibilidad de tener un pantalón y, preciso el que tenía, lo perdió.

También me preguntaba qué tipo de jeans tenía Silvio. Tendrían que ser muy caros para referirse a éstos como su unicornio azul y para que les hiciera una canción. Sin duda

no podrían ser de una marca gringa, por aquello de la revolución y el comunismo y el enfrentamiento con los—malditos—gringos. Quizás eran unos jeans cubanos, marca Mamey o Compay Segundo o Fidel Castro.

Pero era igualmente raro que Silvio se quejara por unos jeans, ya que los jeans son un símbolo gringo y, por supuesto, capitalista —¡maldito capitalismo!—. Increíble que un amigo de la revolución, como lo es Silvio, utilizara ese tipo de pantalones. Hubiera sido más sensato usar unos de gamuza. Pero la canción habla de un unicornio azul, lo que implica unos jeans y, por supuesto (¿?), no unos pantalones de gamuza azules.

Era posible que Unicornio también estuviera dedicada a Fidel Castro. Así, en Ojalá se le pedía a Fidel que desapareciera, y en Unicornio se confirmaba que ya había desaparecido. Quedaba como un mensaje subliminal de Silvio contra el régimen (¿él lo iba a desaparecer?, ¿alguien que él conocía lo iba a hacer y, confiado, escribió la canción sin saber que, luego, el plan se frustraria?: porque Fidel sigue ahí, o eso es lo que dicen).

Silvio, en todo caso, podría ser un revolucionario de la Revolución, eso cambiaría toda la historia. La verdad podría ser que Silvio siempre estuvo en contra del régimen y todos aquellos que lo escuchaban sintiéndose más cubanos, más comunistas, estaban errados. Ya no sólo serían patéticos por cantar con boina, sino por cantar algo que decía todo lo contrario a lo que ellos creían decir.

Tristemente, en la contraportada del LP del disco Unicornio, Silvio explica que la canción la compuso porque el hijo de un amigo, un guerrillero salvadoreño, fue rescatado luego de que lo capturaran y lo torturaran. Él le contó a Silvio, en la década de los 70, que en las montañas de El Salvador él veía a un unicornio azul caminando por ahí.

La verdad sobre la letra de Unicornio es más enternecedora y revolucionaria que la de los jeans. Pero a mí me cuesta quitarme de la cabeza la imagen de Silvio caminando por La Habana sin pantalones, de Silvio en los pastizales, sin pantalones, gritando por su unicornio azul y de Silvio sentado frente al mar recordando y cantando, con su guitarra, por sus jeans perdidos.

Menos mal que a mí, en esos círculos literarios que visito, me contaron que la verdad de las obras no la tienen los artistas sino su público. Por eso, le pido a Dios, al régimen y a la Revolución, que Silvio ya haya encontrado sus jeans. Ya han pasado más de veinte años (1982) desde que esa canción ilumina las mentes de jóvenes “filósofos” y

“artistas” y, mientras los jeans sigan desaparecidos, Silvio, con o sin su consentimiento, seguirá sonando en conversatorios, congresos o competencias filosóficas en las que se cite a Nietzsche y el diccionario Ferrater Mora.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ricardo dice:

    Creo que el unicornio azul, en esos tiempo era un jean’s muy popular, seguramente lo usaban la mayoría del cubanos. Presumo que lo que quiso reflejar, fue a las personas desaparecidas por el régimen. Saludos Cordiales.

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