Contraste Latino Contraste Limeño

Llegué por accidente a una de las villas de la ciudad por la mañana, almorcé un increíble ceviche en Miraflores por la tarde y por la noche conseguí hostal en un décimo quinto piso del centro de la ciudad. Esta no era la primera vez que visitaba la capital peruana, ya tenía una vaga idea de cómo es la ciudad vista desde un turibus, sin embargo, caminar sus calles cambió drásticamente la perspectiva que tenía de ella.

Empecé por el centro, la plaza San Martín, La Plaza Mayor, los corredores coloniales y sus plazas intermedias, la catedral y la infinidad de iglesias que hay a su alrededor. Los museos deben ser una parada fija, no sólo por la rica historia indígena sino también por la colonial. No hay que olvidarse que aquí existió un importante virreinato y tal vez lo más interesante de esta ciudad es ver la forma como se mezclan esas dos culturas, hasta el proceso de consolidación nacional.

Después de haber conocido toda la Lima colonial era hora de visitar el resto de su historia precolombina representada en las huacas o ruinas indígenas. Pizarro, construyó la ciudad sobre los territorios y asentamientos de los Lima, a los cuales conquistó y subyugó. Las ruinas más grandes que aún existen de esta cultura son las de Pachacamac, y para llegar allá tomamos un bus, coche o combi, ya no sé.  A medida que empezábamos a salir de la ciudad los suburbios empezaban a dominar el paisaje y terminamos bajándonos en una villa cerca de las ruinas.

El contraste era notable, las villas, al igual que el resto de las periferias de las ciudades latinoamericanas, se encontraba en una situación bastante precaria y las ruinas por el contrario tenían kilómetros de desierto y un gran museo en el medio. Me queda la duda de si a veces no es más importante preocuparse por los que siguen vivos y no tanto por los que ya se fueron; pero en fin ese es otro tema.

El último día recorrimos todo lo que no habíamos podido ver de Miraflores y los Barrancos y conocimos el puente de los suspiros, un camino que llevaba al mar con restaurantes en cada una de sus esquinas. Allí nos tomamos la última cerveza y esperamos a que cayera la tarde, de esa manera nos despedimos. La mejor forma de describir a Lima es decir que podría pasar un largo periodo de mi vida allá. Nunca podría aburrirme. Brinda todas las comodidades de una ciudad moderna, con infinidad de lugares para salir y conocer, con mar y con la mejor comida que he probado. Es una ciudad con mucha historia y una gran variedad de paisajes, una ciudad latina con todos sus inconvenientes y contrastes.

Ahora estamos en la estación con destino a Ica, una ciudad al sur de Lima en la que nos esperan Huacachina y Nasca. Allá esperamos encontrarnos con un oasis en la mitad de un desierto y poder ver y entender la verdadera historia de sus líneas.

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